Julio Lamas dirigió a la selección argentina en el Mundial de Grecia ’98 y en ese plantel estaba el mejor basquetbolista pampeano de la historia, Jorge Racca. El alero surgido de Pico Football era una estrella con ya una larga trayectoria y llegó al corte del equipo definitivo de 12 jugadores compitiendo con un pibe que ya demostraba sus condiciones, Emanuel Ginóbili.
“El último corte fue así: quedaban 13 y yo sabía que era Manu o Jorge. Racca estaba en un gran nivel y en los partidos previos siempre la primera oportunidad era para él, pero Manu entraba y jugaba igual de bien, o mejor. Es decir, el pibe no le tenía miedo a nada y demostraba que era diferente, fue palo y palo la decisión, recuerdo que la tomamos en el hotel Claridge de Buenos Aires, podría haber ido cualquiera y en mi caso entendí que Manu iba a ser clave para los diez años siguientes de la selección. Era alguien diferente, tuve la intuición y por eso lo elegí. De hecho en el cuerpo técnico intercambiábamos posturas porque decíamos que Jorge era más grande y que Manu iba a tener oportunidades después, pero ví algo distinto en él. Y lo hice pensando en el equipo, cualquiera de las dos opciones era buena, hoy con en el tiempo transcurrido se puede decir que fue mejor esa decisión, pero a cualquiera que lo comparemos con Ginóbili es injusto para ese otro”, explicó Lamas sobre aquella decisión que dejó afuera a ‘Batman”, el tremendo goleador pampeano que brilló en la Liga Nacional y en Europa.
Y Lamas también dirigió al equipo argentino en el Mundial U-22 de Australia, que es señalado como el germen de la Generación Dorada y que a partir de una derrota increíble, en semis, en el final ante el local forjó a un grupo que después rompió la historia.
“En el cuerpo técnico estábamos con Magnano y Tolcachier. Y cuando terminó el mundial de Australia, en el avión de regreso nos dimos cuenta que estaban para otra cosa los pibes, no que iban a llegar a la luna y se iban a quedar 20 años ahí, eso no nos dábamos cuenta por supuesto. Pero volvemos a la concentración para el Sudamericano y Rubén me dice ‘hablame de los pibes’. Entonces en el Mundial del ’98 se llega con el corazón de Liga que eran Milanesio, Campana, Espil más Sconochini y con los pibes como Pepe Sánchez, Ginóbili y Oberto. Ya en el ‘99 entran a la selección nueve de los 12 que luego serían campeones olímpicos”, recordó Julio en la nota con la Fepamba.
Al hablar sobre Racca y La Pampa, a Lamas se le preguntó por alguna anécdota del “Chapu” Nocioni, que si bien es santafesino de origen vive en General Pico desde hace muchos años ya que allí formó su familia, desde su etapa en Independiente de esa ciudad.
“Uffff de ‘Chapu’ puedo escribir un libro de anécdotas. Es alguien que todo el tiempo genera cosas positivas, que trae temas que no son de básquet específicamente y eso en un grupo es muy importante. Me acuerdo ahora que se casó acá en Santa Rosa y vinimos todos a la fiesta. Eran como las 5 de la mañana y se acercó toda la banda, Victoriano, Palladino; todos ya bastante entonados y se me plantaron en la mesa que me querían hacer una pregunta. Les dije que no, entre risas por supuesto, y la largaron igual: ‘¿Por qué lo dejaste afuera del Mundial ‘97?’. El tenía eso ahí (no integró el plantel por mala conducta), la cosa es que muchos años después, cuando estábamos los dos en Beijing un día viene Chapu y me dice: ‘Julio, cuando yo me retire voy a comprar un equipo de básquet y lo vas a dirigir vos’. Le digo ‘pero cuando eso pase ya no voy a estar dirigiendo’. A lo que me dice: ‘Sí, vas a dirigir porque te voy a comprar a todos los jugadores que me pidas, lo que sea. Eso sí, el día antes del primer partido te voy a echar del cargo?’”, se rió Lamas al recordar una de las historias que describen la personalidad de uno de las columnas imprescindibles de la Generación Dorada.
Prensa Fepamba
