La extensa y súper exitosa carrera de Lamas incluye múltiples títulos en la Liga Nacional con distintos clubes, sus distintos pasos por la selección, por el Real Madrid y el Tau Cerámica de España y más recientemente en una increíble experiencia al frente del seleccionado de Japón. Y, además, se sumó a un proyecto inédito en el fútbol del país: formó parte del cuerpo técnico de Abel Balbo en Estudiantes de La Plata y de Central Córdoba de Santiago del Estero, en la Liga Profesional de la AFA.
Hoy, Lamas ya no dirige y reparte su tiempo entre la familia, las charlas corporativas y su labor como comentarista televisivo en la Liga de básquet de España y, ya confirmado, en la próxima temporada de la NBA.
“Al traje de entrenador creo que no lo voy a usar más, me retiré en abril de 2022, fue poner un punto final en algo que estuve un año pensándolo. Recurrí a la ayuda profesional para dar el paso porque toda la vida el básquet tuvo la prioridad en el uso del tiempo y quise invertir ese rol: primero lo personal y después lo laboral. Fueron 33 años de tener adaptada a toda la familia, con la valija en la mano, para arrancar. Estuve en tres países, en nueve ciudades y viví en 20 casas, así que llegó el momento de poner punto final a eso y trabajar en el deporte desde otro rol”.
En ese tiempo, Lamas tuvo cuatro propuestas para dirigir: “un equipo de Japón que compró una empresa de video juegos, la selección de Irán para el Mundial que se jugó hace poco, Flamengo de Brasil y un equipo europeo. Y cuando dije que no a esas ofertas ahí me di cuenta realmente que me estaba retirando. Por unos días me sentí mal, golpeado. Y después de eso cambió totalmente porque me di cuenta que era ser fiel a mí mismo y estar convencido que esto es lo que quiero hacer en este momento de mi vida. Amo el básquet profundamente, el juego en sí, ser parte de un equipo es una experiencia increíble, y hoy lo estoy reemplazando con formar parte y trabajar con personas. Y eso me ayuda mucho”, confesó Julio.
“En realidad lo de las charlas lo hago desde hace 20 años pero no tenía tiempo. Lo empecé en 2003 en Madrid, cuando hice el curso de gestión deportiva Alfredo Di Stéfano que organizaba el Real, me encanta hacerlo y lo disfruto, tanto en el país como afuera. También me gusta comentar por tele y arranco en la NBA. Estoy ajustando eso de explicar lo que pasa en la cancha y que lo entienda todo el mundo junto al concepto corto que requiere la televisión”.
Experiencia nipona.
“En Japón aprendí mucho como entrenador y como persona, fue muy enriquecedor. Armé un proyecto de cero porque estaba intervenida la Federación, pero armaron la Liga Profesional de básquet y un proyecto nuevo de selección. Fue construir el proyecto con los jóvenes. Y en lo personal caminar Asia es algo muy diferente, íbamos a jugar una ventana FIBA a Irán y a Qatar por ejemplo y eso es enriquecedor. Yo soy una persona antes que entrenador, entonces el desafío de adaptarme a un mundo tan distinto resultó un gran paso. Estaba para quedarme en lo laboral pero no en lo personal. Fueron 48 meses y en la pandemia mi familia ya no podía ir entonces se me hizo más difícil”, recordó.
-¿Y cómo ves el básquet de hoy, con el tiro de tres puntos como eje principal?
-“El básquet evoluciona de manera permanente, va para adelante todo el tiempo y en todo porque lo que comían, el entrenamiento físico y la técnica individual de los jugadores hace 10 o 20 años hoy no tiene nada que ver. Y otra cosa es que no hay una verdad absoluta, el juego es de los jugadores y si yo tengo a Gabriel Deck en el poste bajo que puede ir para adentro y anotar o sacarla para el que tira de tres, ¿le voy a decir que no juegue más de esa forma? Entonces hay que ver qué jugadores tenés para tu sistema. Y lo otro es que la tecnología atravesó el deporte en todo, hoy los entrenadores consultan la métrica para saber qué tiros son más eficientes, para saber cada detalle. En definitiva, competir en el alto rendimiento es vaciarte en todo, en que lo diste el ciento por ciento, y estar en todos los detalles. No hay una verdad absoluta y lo que hay son nombres propios y lo que cada jugador se construye para sí mismo y el equipo”.
Prensa Fepamba
