





«A veces lo pienso y no puedo creer que un campeón olímpico me esté corrigiendo cosas y dando indicaciones», dice ‘Tomy’ mientras descansa en su habitación luego de dos horas «durísimas» de entrenamiento matinal, una rutina que se repite por la tarde y que solo la siesta santiagueña y el carácter tranquilo del pibe pampeano logran apaciguar en la hora de la pausa.
‘Tomy’, o el ‘Pela’, es Tomás Fernández Lang, el santarroseño surgido del club Estudiantes que en estos días entrena en la preselección argentina U-17 de cara al Mundial de España (del 2 al 10 de julio en Málaga). El escolta/alero tirador de 16 años y 1,95 metros viajó directamente desde Italia (en donde está desde el año pasado junto a su hermano Francisco) y por estas horas entrena diariamente en La Banda, en Santiago del Estero, bajo las órdenes de Leonardo Gutiérrez, el campeón olímpico con la celeste y blanca en los Juegos de Atenas 2004 y máximo ganador de la historia de la Liga Nacional (consiguió 10 títulos con diferentes equipos) además de líder en presencias en la competencia máxima del país.
«El grupo tiene un gran nivel, hay jugadores con mucha calidad y jerarquía que vienen desde distintos lugares y va a ser difícil conseguir un lugar en la lista definitiva. Pero estar acá es cumplir un sueño para mí y por supuesto que todos los días trato de aportar lo máximo, aprender y crecer», cuenta Fernández en una entrevista con el área de prensa de la Federación Pampeana de Básquet (Fepamba). El domingo se hizo el primer corte de la lista de preseleccionados y Tomás sigue entre los que tienen chances de ir al campeonato del mundo.
A Italia.
Fernández jugó desde chico en Estudiantes y rápidamente se destacó en el ámbito provincial. Integró seleccionados pampeanos en dos campeonatos argentinos U-13 y a principios de 2021 estaba todo casi listo para mudarse a Instituto de Córdoba, pero surgió la posibilidad de emigrar a Italia junto a Francisco y las gestiones de otro ex Celeste, Manuel Carrizo, dieron su fruto y los hermanos se instalaron en Cerdeña para jugar en el club Dinamo 2000. De allí pasaron a Sicilia, en la provincia de Agrigento, donde defienden la camiseta del Real Basket.
“El pase de ellos pertenece a otro club, Fortitudo, y los cedieron a préstamo al Rial Basket, donde juegan en las formativas y en la Serie C, que sería como la Liga Federal acá. El club está en un pueblo portuario que es muy hermoso, Porto Empedocle, y ese lugar funciona como una academia porque hay otro chico argentino, un chileno, un brasileño, un bosnio, un africano. Van reclutando en todos lados. El dueño del club tiene una empresa de energías renovables y el estadio es espectacular y funciona todo con paneles solares. Al lado está el lugar donde los chicos viven, comen y demás. Es un lugar precioso y ellos están bárbaros”, explica Miguel “El Flaco” Fernández, el padre con pasado de bombardero letal desde la línea de tres y que junto a Carina Lang son quienes les dieron todo el apoyo a Tomás y Francisco para cumplan su deseo. Tomar la decisión, embarcarse en todo lo que significó un cambio familiar tan grande y atravesar el proceso en medio de una pandemia mundial no fue nada fácil, pero el esfuerzo hoy da sus frutos.
Felicidad.
“Es una sensación muy linda, difícil de describir, poder estar en una preselección. El nivel es altísimo y para mí un orgullo y una felicidad tremenda estar acá. Los entrenamientos son muy duros, corremos mucho, trabajamos pesas y hacemos de todo, muy exigente la rutina. La concentración en Santiago del Estero es hasta el 21 de junio, el 22 se da el equipo definitivo y después se viaja a Francia para unos amistosos antes del Mundial”, detalla el ‘Pela’ sobre un preseleccionado que también fue noticia porque entre los convocados está Tomás Scola (tiene 15 años), hijo del eterno ‘Luifa’.
¿Cómo te adaptaste a la vida en Italia?
“Para mí es un sueño jugar en Europa, lo soñé desde chiquito y ahora se me dio. Me adapté bastante rápido y con el idioma también, si bien no hablo fluido voy entendiendo y animándome cada vez más. Tengo la suerte de estar con mi hermano y eso es hermoso también porque los dos tenemos los mismos anhelos de ser profesionales. Mi sueño es poder seguir en Europa, jugar al máximo nivel posible y ponerme yo mismo mi propio techo”.
Tomy admite que lo que más extraña de La Pampa son “los amigos, mi tíos y mis abuelos” y que sigue siempre de cerca los partidos de Estudiantes y del torneo Provincial en general. Resalta el “enorme apoyo” de sus padres “porque hacen todo lo posible para que pueda cumplir con este sueño hermoso” y en el final deja una reflexión para todos esos chicos y chicas que, repartidos por distintos puntos del territorio pampeano, agarran cada día una pelota naranja y se ponen a jugar. Y a soñar.
“Les diría que luchen por lo que quieren, que hagan lo máximo posible de esfuerzo porque como me dijo mi papá es preferible hacer todo lo posible y no lograr el objetivo que a no haberlo intentado y quedarse con las ganas”, dice un pibe pampeano que no para de soñar.
